15/12/12

DÍAS NUBLADOS, NOCHES PARA BRILLAR.



CARTA DE MI MEJOR AMIGA DE MADRID:

''A veces nos obsesinamos con el triunfo y el fracaso. Por favor, ignora esos conceptos durante unas horas, porque para mí ya has triunfado.

Es difícil encontrar las palabras cuando quieres que sea algo especial, hoy es un día como otro cualquiera, hace un día típico de otoño, lluvia que te azota cuando caminas por la calle, viento que no te deja ni llevar un paraguas... pero aun así puedo ver la belleza de estos días oscuros. Últimamente ha sido una época muy mala para mí y cierto hecho ha terminado de reventar el dique que contenía la mierda acumulada de 20 años, así que he hecho alguna locura, que puedo decir, soy un alma atormentada y como bien sabes, nosotros tenemos una sensibilidad distinta. No sabría decirte por qué, y no es por halagar cuando digo que no me pasa muy amenudo, pero es cierto, el día que te escuché cantar paparazzi se me puso la piel de gallina, creo que no hay reacción más sincera que esa, nosotros podemos mentir con las palabras, pero nuestro cuerpo y nuestros gestos , no engañan. Sé que es un día importante, te imagino nervioso practicando, pensando en que te vas a quedar sin voz pero creo que eso es físicamente imposible, tu voz está hecha para llegar a lo más profundo de una persona, tu decías que yo tengo una mirada penetrante, pues tu Omi, tienes una voz penetrante. Eres un luchador, por eso creo que somos amigos, sé distinguir a esas personas cuando las conozco, siento haber estado desaparecida pero siempre podrás contar conmigo aun en mis tiempos más oscuros, lo que es importante para ti lo es para mí, me gusta verte así, me da esperanza en que cosas mejores pueden llegar. Has llegado a ser una persona muy querida para mí aunque no tengamos una relación convencional y aunque no pueda estar esta noche por razones obvias, será como si estuviera porque voy a mandarte toda mi energía positiva y moveré un mechero de un lado a otro como si fuera tu grupie ( risas ).

El chico se miró al espejo una última vez antes de salir de casa, se tomó unos segundos para él mismo e hizo una introspección, los recuerdos se movían a cámara rápida por su mente y cuando su perro le rozó la pierna, abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba sonriendo. Acarició la cabeza de su fiel canido y se marchó.
El club estaba abarrotado, había visto caras conocidas pero sabía que si se detenía a saludar luego no podría andar, se movía como impulsado por un resorte; una vez en el backstage fue consciente por primera vez de lo que estaba por pasar. Otras personas esperaban con él, cada uno con un identificador, hacían ejercicios, se estiraban, charlaban entre ellos... El tema que había elegido era complicado, en esos momentos pensaba que era un valiente o un incauto, o quizás ambas, pero no había llegado hasta aquí tomando el camino fácil, tenía que destacar, a veces solo tenemos una oportunidad y en una situación de de apostar todo o nada, él habia ido con TODO. De repente oyó un eco lejano que decía su nombre, volvió en sí rápidamente, y sonriendo de nuevo caminó hacia el escenario. Aplausos y gritos fueron su banda sonora, un chico joven que hacía las presentaciones le introdujo haciendo lo propio y después dejó el escenario. 
La música empezó a sonar, el micro estaba delante de él, se acercaba el momento, llevaba el compás con la pierna y...cantó, los focos le cegaban un poco, apenas se veían caras borrosas que de repente no se movían, no hablaban, su voz retumbaba por todo el local y al fin cuando llegó el estribillo el público prorrumpió en aplausos y gritos, no podía pensar mucho más, su voz salía sola, potente como nunca antes, fueron los 5 minutos más largos de su vida, y cuando terminó los gritos de la gente eran ensordecedores, oía silbidos y aplausos. Salió el presentador de nuevo, y a pesar de que habló, él solo oyó un zumbido, estaba embriagado por el momento, y se dejó llevar...

Solo tú, Omi, podrías hacer que algo así fuera real, pase lo que pase esta noche siempre voy a admirarte, te deseo toda la suerte que tengo, y me despido con un fuerte abrazo. No olvides que la diferencia entre la realidad y la ficción, es que la ficción tiene sentido porque conocemos el final y podemos ver como encajan las piezas; en mi historia de ficción todo parece tener sentido, yo he elegido el cómo y el cuándo, pero es tu realidad y sólo tú tienes poder para ir en una dirección o en otra, haz que hoy sea un día grande, haz que brille el sol detrás de las nubes que cubren todo el país, haz que pueda seguir teniendo esperanza en cosas mejores, sé que puedes, tu amiga de Madrid.''
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Querida Alicia, es un poco dificil para mi poder expresar con palabras todo lo que sentí después de leer tu preciosa carta o después de la noche tan mágica que tuve ayer. Me resultaría más fácil poniéndome a saltar, chillar, a abrazarte sin parar y a decirte mirándote a los ojos lo muchísimo que te quiero. Si, sabes que a mi me cuesta muchísimo decir esas dos palabras, pero contigo no siento miedo en absoluto a la hora de decirlas, haces que me sienta seguro de mi mismo y sea capaz de creer  en lo que hago y en lo que valgo. Mi noche fue absolutamente surrealista, llegamos a eso de las 12 a la discoteca donde tenía que actuar, me dirigí a la barra a hacer la inscripción nuevamente y el organizador se acordaba hasta de mi, me invitó a una copa de cava y estuvo calmándome un poco porque debía notar que venía más nervioso que de costumbre, sobretodo porque tenía la voz un poquito tocada ( supongo que de tanto nerviosismo.) La noche fue transcurriendo y llegó el momento que más temía de todos, el hecho de tener que subirme a ese escenario tan enorme nuevamente y defender un tema que me pareció dificil desde el día de mi elección. La cosa no empezó como esperaba ya que el presentador seguía hablando sin darse cuenta mientras empezó a sonar la canción y no fuí capaz de entrar a tiempo. El miedo me paralizó y me quedé callado tapándome un poco la cara con el flequillo, supongo que por vergüenza. El guitarrista que estaba a mi lado, se dio cuenta y acto seguido dió la señal para que todos los músicos de la banda volviesen a empezar de nuevo y ahí si que fuí capaz de entrar y además, con más fuerzas que nunca después de ese mal comienzo. La gente me miraba muy concentrada y en cuanto llegué al estribillo todos empezaron a saltar y a cantar con muchísima fuerza, no pude evitar que se me escapase una sonrisa. Al terminar recibí un montón de aplausos y bajé corriendo para poder abrazar a mis amigos, lo necesitaba.
Pedí en mi twitter que la gente me ayudase a cumplir mi sueño votando desde el hashtag y ahí fue cuando más me emocioné. En las pantallas que habían en los laterales del escenario no dejaban de aparecer tweets de gente apoyándome y votándome. Me sentí muy querido, algunos dejaban mensajes muy bonitos. Estuve muy pendiente y cuando vi que aparecía tu tweet no pude evitar que se me cayese una lágrima.. Me vino a la cabeza el escrito tan bonito que me habías dedicado y me entró muchísima nostalgia, me hubiese encantado que hubieses estado allí presente para poder celebrar y vivir todo aquello contigo. 
Finalmente, llegó el momento de la verdad.. La última actuación terminó y todo se quedó en silencio.. El presentador subió con un sobre y dijo que iba a proseguir a dar los tres nombres de las personas que pasaban a la final del 08 de Febrero en Mataró. Empezaron por el clasificado gracias al aplaudímetro, fue un chico que cantó un temazo de AC/DC y la verdad es que nos dejó a todos sorprendidísimos, se lo merecía. Después de una pausa, prosiguieron a decir el siguiente clasificado a través del hashtag de twitter y después de mucha pausa y mucho misterio resulté ser el elegido.. No consigo recordar con claridad como me sentí en aquel momento, solo se que un montón de personas se abalanzaron sobre mi para abrazarme y felicitarme y acto seguido tuve que subir al escenario aún con las lágrimas en los ojos y para terminar, la banda decidió que pasase a la final otra chica amiga mía que también había cantado fenomenal, de hecho, la grabé en vídeo y todo de lo muchísimo que llegó a emocionarme. El presentador se despidió y nos dejó cantando un tema a los tres mientras todo el mundo nos aplaudía y chillaba sin parar.. Durante esos 5 minutos, fuí capaz de sentirme artista por un momento y la verdad es que creo que jamás en mi vida había sido tan feliz.
Quería escribirte esta carta para que pudieses leer en primera persona como fue mi experiéncia y que sentí en todo momento, espero que te alegre leer todo esto y que en cuanto nos veamos este enero podamos celebrar todo esto como se merece.
¿Sabes? Si hay algo que echo de menos es el hecho de pasar tiempo contigo, de levantarnos juntos en tu casa, de esos desayunos tan ricos que me preparas, de nuestras conversaciones nocturnas y de la forma tan sincera y verdadera que tienes de abrazarme. Jamás olvidaré ese día en que me marchaba de Madrid, me disponía a subir al autobús y tu me abrazaste por detrás con muchísimo sentimiento. Me ha quedado muy marcado y creo que por ese pequeño motivo ya te tienes más que ganado mi corazón y mi amistad, me haces sentir muy querido pese a la distancia que nos rodea y muestras muchísimo más interés por mi que otras personas que me resultan más cercanas territorialmente hablando. Quiero que después de leer esta carta, pienses un poquito en mi, sonrías y me prometas que  esto va a durar muchísimos años, que siempre nos vamos a tener el uno al otro y que en un futuro quizás lejano o quizás cercano podremos pasear por el parque del retiro de la mano charlando, bromeando y sonriendo.


Gracias por existir y gracias por pensar siempre en mi. Dicen que si existimos es porque alguien piensa siempre en nosotros y creo que cada vez le voy encontrando más sentido.
Te quiero muchísimo ojitos preciosos. De tu pequeño chico catalán.







9/12/12

Escupiendo sentimientos.

El desamor escuece. Conozco a una chica de diecinueve años que se pasó el fin de semana esperando a que él la llamara y él, no llamo nunca. La vi el lunes faciturna y furibunda, aplastada por la gravedad de la vida: es notable lo que aumenta el peso de la existencia cuando el desamor te ha hincado el diente. Si tu amado no te ama ( si tu amada te ignora ), si se busca en otros lo que ya tienes en tu relación, el futuro te parece gris como una tarde de tormenta. Días interminables, meses aburridísimos, una vida sin enjundia y sin sentido. Porque el amor es una droga y todo drogadicto cree que no puede sobrevivir sin la sustancia de la que está enganchado. Por eso a mi amiga se le había apagado el mundo aquel viernes funesto: nada existe, nada palpita, nada brilla si no te miran los ojos que tú quieres que te miren de la manera en que quieres ser mirado.
El desamor abrasa. Sobre todo al principio, sobre todo si tienes diecinueve años. Porque entonces te llegas a creer que tus pasiones son auténticas fuerzas de la naturaleza, tan ajenas a tu voluntad,  inmensas e inmutables como los oscuros planetas que cruzan con lentitud el arco del cielo. Y así, cuando eres joven, crees que tu amado o tu amada son irreemplazables. Que no hay otro ser en el mundo tan maravilloso ni tan atractivo. Que nunca podrás amar a nadie nuevamente de ese modo. 
Luego pasan los años, las parejas, los enamoramientos fulminantes, los desencantos. Se te va poblando la memoria de pasiones apagadas y aprendes a relativizar tus sentimientos: sabes, por ejemplo, que el amor que estás perdiendo no es el único, y que tal vez ni siquiera es amor. Pero, aún y así, el desamor escuece: el dolor está en su naturaleza, es corrosivo. Tiene, como la lejia, un ardor frío. Y así, esperas esa llamada telefónica que nunca llegará y rabias. Esperas la palabra justa que el otro no pronuncia y te desesperas. Esperas un milagro final: que él o ella, se comporten de una manera distinta a como siempre son, o lo que es lo mismo, que sean otros. Pero él, o ella, suelen manifestar una mezquina y empecinada tendencia a seguir siendo como son y a no convertirse en el amado ideal que uno busca y desea. Y entonces uno se deprime, se fastidia, se acongoja y se abruma. Te duelen las yemas de los dedos del ansia de tocar, no ya el cuerpo esquivo de tu amado, sino más bien su alma: porque quieres atrapar ese espejismo de amor que se te escapa. Pero es como encerrar una voluta de humo en una jaula; cuando el desamor te ha hincado el diente, suele comerte entero. Eso también se aprende con los años.
Quise decirle aquel viernes a mi amiga tan joven y tan triste que, con el tiempo, el mundo vuelve a pintarse de colores y a recobrar su brillo. Pero no abrí la boca, porque pensé que me daría la razón como se la daría a un loco y que su corazón no me creería. Pude decirle también que hay un desamor más cruel y doloroso que el de que te dejen de querer: cuando sientes que el brillo de la pasión se va apagando, que la hoguera se convierte en una brasa. Amaste, lo sabes porque tu memoria te lo dice, pero tus sentimientos no lo recuerdan. Miras las viejas fotos de los primeros días de tu pasión y no te reconoces en esa sonrisa, en esa emoción de sentirse juntos, en esa intensidad de quererse. ¿De verdad te palpitaba el corazón, se te nublaba la vista, perdías el aliento cuando le veías o la veías? Donde ayer hubo un horno y el resplandor de un sol hoy hay una polvareda de cenizas. La mayoría de veces no es cuestión de culpas, sino de desencuentros; la otra deja de ser la esposa que siempre habías soñado, el otro ya no encarna a ser tu pareja ideal. O más bien es cosa tuya: eres tú quien ha dejado de poner en el otro la ilusión del amor. Los pequeños rencores, las pequeñas disputas, las soledades medianas y los grandes malentendidos: toda esa basurilla que te echa encima, en suma, la abrasadora convivencia puede agotar en ti el enamoramiento que antaño sentiste. Porque el amor, por mucho que mi amiga de diecinueve años crea ahora, en su despecho, lo contrario, es una planta delicada y muy débil, a la que hay que regar con mucho tiento para que no se seque. 
Duele el desamor, pues tanto si no te aman como si eres tú el que no ama. Pero cuando aprieta el desaliento y te arde la despellejada piel del alma de un desamor reciente, conviene pensar algunas consideraciones que también pude hacerle a mi amiga y no le hice. Primero, que uno no puede pasar toda la vida sin mancharse y sin herirse, y que todo lo importante tiene un precio; y así, el dolor del desamor ( y atreverse a afrontarlo ) es el precio de tu capacidad de amar y de esa intensidad gloriosa, vida pura, que la pasión te ofrece. Segundo, que en todas las rupturas se aprende algo. Y tercero, que el amor no está en el otro, sino en ti mismo; si una vez amaste, lo volverás a hacer. Y siendo más sabio.

7/12/12

CUANDO QUIERE LLOVER Y NO LLUEVE.

Cuando quiere llover y no llueve se secan los pantanos de ideas. Cuando quiere llover y no llueve se agota la melancolía, el agua de los artistas, la sed de los solteros y de los que no están cansados, también. El cielo envidia tormenta, el día nos miente sobre su edad y entre tanto farol mal calibrado, todos acaban alumbrando sobre mojado.
Cualquier tarde huele a domingo, cualquier tontería suena a canción. 
La mayoría de tonalidades trepan moribundas hasta la retina, a medio camino entre el gris de los banqueros grises y el negro de sus cuentos corrientes para no dormir. Incluso a los más agraciados se les sube el pálido fluorescente de ascensor, ese que nos sienta a todos tan bien. Vivimos de reojo cuando quiere llover y no llueve. Nadie se atreve a hacer planes, se aplazan las ilusiones más frágiles, que son las cotidianas y así no hay forma humana de sonreír, ni mucho menos de sonreírse.
Además, en cualquier momento todo puede precipitarse y habrá que buscar con urgencia ese sofá que regale abrazos y esa manta voladora que nos transporte tan lejos como nos permita un ''the end''. En medio de tanto desfile de paraguas cerrados, los altos mandos militares parecen los únicos preparados para las altas presiones. Y es que cuando quiere llover y no llueve hasta los insignificantes hombres del tiempo se vienen arriba en su minuto de fama, deleitándose en ese momento de máxima audiéncia en el que pronunciarán sus tres palabras mágicas: ''ese fin'', ''ese de'', ''esa semana''.
Ese en fin. Quizás por todo ello, cuando quiere llover y no llueve, uno desea que, aunque jamás vaya a ser a gusto de todos, descargue ya violentamente o que suene de una vez un rayo de sol, pero que por favor el clima se defina en toda su contundencia. Como aseguran los expertos, cualquier ambigüedad, empezando por la meteorológica, es el principio de toda ansiedad. Y a mi, este casi me está matando la última oportunidad de pedirte perdón.
El mundo a punto de todo, las cosas a medio sentir y yo con estos celos. Celos de no estar contigo, de no verte mucho más. Celos de no sentirte mucho menos. Celos absurdos incluso mucho antes de estar en celo. Celos humanos de ti, divino. Y mientras siembro este sin sentido, una borrasca cíclica y anticiclónica anticipa litros de chubascos bajo ese par de pupilas tuyas rodeadas de nubes.
Mientras me expongo a tanta inclemencia, mareado tú de tanta discusión, crecen bucles de inestabilidad con tendencia a cualquier cosa menos a desaparecer. Todo esto cuando quiere llover y no llueve. Todo esto cuando quiero querer y no quieres. Cuando estoy suplicando que te quedes y ya hace rato que te vas.